Recetas

Mi Cocina

Desde niña me apasioné por la cocina. Recuerdo las horas eternas de las tardes en casa de mi madre aprendiendo a cocinar sus deliciosos postres. Trabajaba siempre bajo su atenta supervisión y ella iba diciéndome todo lo que consideraba que debía hacer y qué no. Mi madre me dejaba experimentar y hacer cosas diferentes que a mi entender tendrían un resultado maravilloso que sólo ella se atrevía a probar y darme su opinión con cariño. Esos momentos creativos, su amor por dejarme experimentar y por estar cerca de ella, hicieron que creciera en mi tanto el amor hacia la cocina, como a ese tiempo entre nosotras cocinando que con los años es uno de mis tesoros guardados en la cajita de los recuerdos. El respeto por la comida, por comer sano, equilibrado y presentarlo de forma atractiva al ojo, son cosas que fui aprendiendo en casa, con ella y con los años. Ella, al igual que mis tías, son herederas de una gran cocinera, mi bisabuela. Guadalupe se llamaba y fue cocinera del Palacio Real de Madrid, para la cocina del entonces monarca Don Alfonso XIII. Más tarde, con la llegada de la República Española, y la salida de este Rey, ella encontró trabajo en el famoso restaurante Lardy de Madrid, en la Carrera de San Jerónimo. Allí laboró por más de 30 años. Hoy día todos conocen el famoso “Cocido Madrileño de Lardy”, el que ella hacía. Del que en casa comemos.

Os dejo su receta para aplicar en todo en la vida. Yo lo trato también a diario.

“Cocinar bien es muy fácil. Selecciona bien tus productos. Ten paciencia. Y nunca olvides el ingrediente mágico: pon a tus platos una pizca de amor” Esa es la garantía del éxito, el amor.

Mi bisabuela Guadalupe.

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